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Pedagogías alternativas: ¿cómo son las clases en los colegios Waldorf y Montessori?

Aulas más desestructuradas

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La elección del colegio para nuestros hijos nunca es una decisión fácil. Pero no se trata sólo de la institución, sino también de la pedagogía que marcará el rumbo educativo de cada niño. Según Valeria Sen, licenciada en Educación, guía de la Asociación Montessori Internacional y directora de la Noordwijk Montessori School, se debe “tener en cuenta que cada una tiene una propuesta educativa con una mirada propia y características que la hacen única y funcional para cada familia”.

Actualmente, tanto la pedagogía Montessori como la Waldorf crecen con fuerza en el país y ya forman parte del lenguaje cotidiano a la hora de hablar de escuelas. ¿Pero en qué se diferencian? Respeto por el niño, libertad y arte como una de las actividades destacadas son algunos de los puntos más importantes dentro de estas pedagogías alternativas.

 

“En nuestra comprensión del niño, es crucial el concepto de la “mente absorbente” en los primeros 6 años de vida. La mente es como una esponja, pero a diferencia de ésta que absorbe limitadamente, la mente del niño no tiene límites, lo absorbe todo de una manera inconsciente. Por ello la importancia de preparar el ambiente, de nutrirlo para que encuentre en él lo que necesita para satisfacer sus necesidades”, detalla la licenciada Lorena Otero, guía de la Asociación Montessori Internacional.

Justamente el ambiente es un elemento vital para este método, ya que allí “es donde se le da al niño la libertad de elegir, de desarrollar su voluntad, que el uso de cada elemento reafirme su seguridad y su autoestima y que a partir del autocontrol se vea su propia autodisciplina”, asegura Sen.

 

Yendo hacia atrás, para entender el origen del método, Sen rememora que “María Montesori observó que cada niño responde a períodos sensibles para desarrollar diferentes capacidades y por esto dentro de la pedagogía científica es que hay un ambiente preparado, el cual debe estar ordenado, limpio, armonioso, organizado, acogedor, donde el niño pueda moverse con libertad y autonomía para poder acceder al material que fue científicamente desarrollado”.

La escuela Waldorf, por su parte, entiende a la educación como un desarrollo hacia la libertad individual. Aquí, la expresión artística tiene la importante función de ser un medio de aprendizaje en las materias curriculares. Además, en las escuelas Waldorf no hay horarios estructurados ni boletines y se desaconseja la utilización de televisores y computadoras.

Una de las diferencias importantes, según Otero, es que Montessori trabaja contenidos académicos a partir de los 3 años, aproximadamente. En la pedagogía Waldorf, por su parte, se hace a partir de los 7 años. A su vez, agrega que “un aula Montessori es un ambiente preparado donde trabajan niños de tres edades diferentes durante tres años, ya que Montessori confiaba en que separar a los niños por edades produce un aislamiento que impide el desarrollo social”. En la Waldorf, en cambio, se dividen en septenios que marcan las etapas evolutivas en las que las diferentes cualidades se desarrollan.

Una característica vital de estas pedagogías es la libertad y el respeto a cada niño. Según Sen, en el caso del “método Montessori, se permite que desde muy temprana edad pueda elegir y tomar decisiones, además de autoevaluar su desempeño respecto a las acciones que va tomando en el uso de los materiales. No hay tiempos establecidos en cada área de trabajo, sí hay inquietudes y necesidades internas que el adulto preparado (Guía Montessori) acompaña y que esperan ser satisfechas”.

 

Fuente: Clarín Entremujeres