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Para mejorar el rendimiento en la secundaria, 20.000 chicos ya van a clase

Una iniciativa que se hace por primera vez en la Ciudad

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Por Vanesa López

Lunes 20 de febrero. Con 37 grados de térmica y pleno sol, sigue la temporada alta en playas y piletas. Pero este verano es distinto para los 20.300 chicos que empiezan el primer año en las escuelas públicas porteñas. Hoy arrancaron las clases -10 días antes que el resto de los alumnos- para participar en un curso de “articulación” entre la primaria y la secundaria. O, en otras palabras, para pasar de la infancia a la adolescencia.

Los alumnos cursarán hasta el 3 de marzo, en una especie de “período de adaptación” como el del jardín, pero para chicos de 12 y 13 años. Buscan así facilitarles la transición entre los dos niveles y reducir la repitencia y el abandono. Es la primera vez que se hace en el país. Se basa en que los primeros años de la secundaria son decisivos para determinar el futuro de las trayectorias escolares: datos oficiales muestran que en primero y segundo año hay más abandono y repitencia que en el resto de la secundaria.

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Hace cuatro años, las autoridades educativas porteñas hicieron una prueba piloto en tres colegios técnicos de Barracas, que alcanzó a unos 400 alumnos. Como el resultado fue exitoso, decidieron expandirlo a todas las instituciones. La Escuela Técnica N° 14 -una de las que funcionaron como “conejillo de Indias”- arrojó cifras optimistas: “el 70% de los chicos que hicieron este curso no se llevó más de tres materias. Y, gracias a este apoyo, entre el 60 y el 80% de los alumnos aprobaron matemática y lengua”, dice Néstor Policaro, que en ese momento era el rector del colegio y ahora es el Director de Educación Técnica del Gobierno porteño.

Fue un primer día de clases extraño y anticipado. Clarín estuvo en la Escuela Técnica 29, del barrio de Boedo, donde los alumnos izaron la bandera y la rectora les dedicó unas palabras de bienvenida. Junto a sus padres, los chicos pasaron a un salón de actos. Allí los esperaba un psicólogo que los incentivó para lo que se viene y les contó cómo es la estructura del colegio, los horarios y el plan educativo. Todo un mundo nuevo para estos chicos.

Nervioso. Así se define y se muestra Tomás Montivero, de 12 años, en su primer día del secundario. Viene de la escuela N° 6 distrito 19, de Pompeya, que era “muy diferente” a su nuevo colegio y donde quedaron sus compañeros y amigos, que ya no lo acompañan. Aunque asume que arrancar 10 días antes que lo planificado le dio “un poco de fiaca”, asegura que el saldo es positivo. Dice que se siente “más o menos” preparado para esta nueva etapa y que lo que más le costó durante la primaria fue Matemática.

Esa materia es el “karma” de los niños que pegan el salto a la secundaria. “Matemática les cuesta muchísimo. El porcentaje de los chicos que se la lleva es bastante elevado: un 30 o 40%”, comenta Marcela Li Gotti, rectora de la escuela. Por eso, el foco del curso está puesto en esa asignatura (tendrán 12 horas), además de Lengua (12 horas) y Metodología de estudio (8 horas), donde verán comprensión de textos y les van a enseñar a estudiar.

“No podemos hacer milagros, son solo ocho encuentros. Creo que apunta a que después de las vacaciones puedan empezar con un conocimiento y con un repaso de algunos temas. Además, les va a dar un panorama de lo que van a ver durante el año”, explica Li Gotti. “Era necesario un curso como este, por las falencias con las que vienen los chicos de la primaria”, enfatiza.

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En diciembre, el Ministerio de Educación capacitó a los docentes que empezaron ayer a dar el curso, y que son los mismos que después tendrán a cargo el ciclo escolar. Sobre la base de las propuestas de los maestros, hicieron tres cuadernillos con los contenidos del programa. Fueron preparados para que puedan usarse en todas las escuelas secundarias: técnicas, medias, artísticas y normales.

Respecto a cómo recibieron la noticia los padres –que se enteraron en noviembre– Li Gotti asegura que “en general muy bien” y que no hubo casos de familias que se negaran a volver a clases por estar de vacaciones. “Algún que otro padre decía ‘mi hijo es muy buen alumno, no lo necesita’. Pero igual nosotros los invitamos a que vengan, porque la escuela secundaria es otra cosa. Y es obligatorio”, subraya la rectora.

De nombre mapuche y con solo 13 años, Antu Ponturo tiene claro dónde está y por qué. “Estoy un poco nervioso y al mismo tiempo feliz. Me parece divertida la secundaria. Quiero aprender programación”, sostiene el flamante alumno. Su papá, Guillermo, cuenta que al chico le gustan las computadoras y él mismo pidió estudiar en una escuela técnica. Arrancar en pleno febrero no le generó conflictos ni dificultades para comprar los útiles. “No hubo problema porque yo estoy de vacaciones”, contó Guillermo. Su hijo no parece estar muy de acuerdo: “Esperaba empezar una semana después, para tener más vacaciones”.

Fuente: Clarin.com